mi maestro, rav brandwein, me llevó a su estudio privado. me dijo que tenía algo importante que decirmey quería que prestara mucha atención. cerró los ojos por un momento para enfocar sus pensamientos, lo cual hacía muy a menudo cuando estaba concentrándose. “una vez, rav áshlag me dijo que aparecería alguien que explicaría sus libros de forma completa y perfecta; tan perfecta, que llevaría a todo el mundo de nuevo a la espiritualidad. y he decididoque esa persona eres tú” rav brandwein sostuvo mi mirada con firmeza. yo no podía apartar mis ojos. lo que me acababa de decir era difícil de creer, y sin embargo sus palabras habían sido claras e inconfundibles. “tu don y tu deber –dijo- es explicar la kabbalah de tal manera que todas las personas puedan entenderla fácilmente. te has ganado este don con tu devoción y fidelidad. deseo que lo aceptes y lo utilices.