Este libro presenta las estaciones de un largo recorrido, cuyo aliento primero fue una interrogación sobre las satisfacciones inherentes a ese -intercambio fatídico- que implica la práctica de la escritura. Esta obra se dirige a la producción de los poetas para cernir, de su misma pluma, esbozos fragmentarios que permitan localizar el empuje que gobierna el acto de escribir.