La vida de la Dra. Briana Ortiz está en un punto muerto. Su divorcio está a punto de finalizar, a su hermano se le acaba el tiempo para encontrar un donante de riñón, y ese ascenso que quiere... ¿? Oh, probablemente se lo darán al nuevo médico que ya está registrando ochenta y siete en la escala de "dolor de cabeza" de Briana.