-El peregrino literario -vamos a llamarlo así- que sigue las huellas del Caballero y su Escudero nunca necesitan buscar. A la entrada de cada lugar que hay en la Ruta de Don Quijote, almas solícitas han fijado en la pared una lámina de metal de los dos héroes, siempre la misma, de manera que ya no puedes quitártelo de tu pensamiento; recortados como un daguerrotipo negro de hierro ves a los dos seguir el camino que tú también recorres, la alta y desgarbada figura del caballero con la lanza y el gordo tapón sobre su humilde burro debajo de él. Pero también en los mismos lugares se han desfogado escultores desde Ciudad Real hasta El Toboso-. [Fragmento]