Resumen | Los relatos, crónicas y poemas aquí antologados hablan tanto de lo razonable como de lo visceral, pero todos fueron escritos en un estado de embriaguez. No una ebriedad etílica, sino aquella que se produce desde el momento en que se piensa la historia o el tema u que va creciendo a medida que gotea cada letra, cada ardor escritural; cuando los diálogos y los personajes, los títulos y las rimas danzan unos con y sobre otros, cuando va siendo pulidos, leídos en voz alta, con llanto, con risa y con perplejidad. |