A un lado del océano, la guerra había terminado, dejando a muchos en Europa sin suficiente comida. Al otro lado del océano, los estadounidenses se preguntaban: ¿Cómo podemos ayudar? La necesidad era demasiado grande para que una sola persona la cubriera, pero ¿qué podían hacer si se unían? La respuesta fue el Tren de la Amistad, que recorrió la costa oeste hasta la costa este recolectando alimentos para los hambrientos.