Resumen | Durante esta guerra, el pueblo –un pueblo preburgués, preindustrial, preconvencional– se encontró por primera vez con un ejército moderno, regular, bien organizado y originado de las experiencias de la Revolución Francesa, y lo derrotó. Así se abrieron nuevos espacios de guerra, se desarrollaron nuevos conceptos de estrategia y de combate, y una nueva doctrina bélica y política conmocionó la situación jurídica internacional, lo que Schmitt analiza meticulosamente en sus diversas resonancias a través del siglo XIX y XX, y, en particular, en las figuras de Lenin, Mao Tse-Tung y Raoul Salan, así como en los aspectos nuevos y poco convencionales surgidos en las entidades sociales y políticas al colapsar el colonialismo, redefiniendo la forma moderna de guerra revolucionaria, dando inusitado protagonismo al pueblo, es decir, a la comunidad como res publica, e inaugurando a la vez una inquietante dialéctica de terrorismo y contraterrorismo, con sus espacios adicionales de inseguridad ciudadana, miedo y desconfianza general. La teoría del partisano desemboca así en la noción de lo político, en la pregunta por el verdadero enemigo y en un nuevo nómos de la tierra. |