Resumen | Cuando Lloyd Blankfein fue atacado como un pez gordo de Wall Street, no pudo evitar sonreír, pensando en su precaria infancia en los tristemente célebres proyectos de vivienda pública de East New York, Brooklyn, y en asistir a una escuela secundaria tan caótica que no se sentía seguro saliendo de clase para ir al baño durante su tiempo allí. La Universidad de Harvard fue una apuesta arriesgada, y su condición de marginado nunca desapareció, ni allí ni en la Facultad de Derecho de Harvard. Cuando la gente lo veía como un tipo de la calle, no era en Wall Street en lo que pensaban. Pero si bien Blankfein nunca abandonó del todo su espíritu rencoroso, tampoco lo hizo su ingenioso y resiliente, ni su lúcida inteligencia democrática, capaz de discernir la verdad entre apariencias y descubrir talento e ideas en los lugares más insospechados. |