la tristeza, la añoranza, la belleza de aquella silueta delgada que teníamos enfrente, ¿de dónde venían si no del hecho de que no era un hombre? porque nosotros le habíamos llevado a henia, como una mujer a un hombre, pero él aún no lo era no era un macho. no era un amo. no era un señor. y no podía poseer. nada podía ser suyo, no tenía derecho a nada, era aquel que debe servir y someterse.