Resumen | leer a jaime jaramillo escobar es viajar en el metro de medellín, o así al menos me gustaría imaginarlo. cuando uno piensa, se imagina o recuerda las estaciones y los vagones del metro que ha tenido que recorrer y en los que ha vivido (madrid, barcelona, londres, parís, roma, méxico, buenos aires), una imagen se impone a cualquier otra: la imagen de la circunferencia de la oscuridad, la de los pasillos interminables (como una metáfora del destino cotidiano) o la de las vallas publicitarias que nos llevan a olvidar la codicia de las esquinas. pero el metro de medellín es otra cosa. así lo dicen todos los visitantes y así me lo recuerda el poeta. el metro de medellín es luminoso, es un metro que se ha olvidado de los túneles, de los pasillos, de los vendedores y de las escaleras ambulantes, para perderse en el cielo de medellín. la «ciudad de la eterna primavera», la ciudad de las flores, de los parques y de los jardines. todo medellín es un jardín y allí vive el poeta. |