Se nos dice que Dios castigará a los malvados. Que los pecadores cosecharán lo que siembren. Se nos dice que debemos purificar nuestras almas con oración y dolor para volver a estar limpios.
Bueno, aquí estoy. Malvada y pecadora. Desesperada por purificarme… aunque se siente tan bien estar sucia.
Pero ni yo mismo me esperaba lo que vendría después.
Ni yo mismo esperaba que mi castigo llegara tan pronto.