Hombres, Dios nos diseñó para liderar, para guiar, para llevar a nuestra familia —y a nosotros mismos— adonde Dios nos ha dicho que debemos llegar. Hoy en día parece que eso se nos ha olvidado o, dicho en otras palabras, nos lo han hecho olvidar. Hemos avanzado y, a la vez, cedido terreno en nuestras familias porque vivimos en medio de una cultura que tilda de machismo al liderazgo varonil en el hogar y que hace eco de las exigencias de los movimientos feministas que afirman que la mujer es quien debe llevar ciertas cargas que normalmente son responsabilidad del hombre. No hay duda de que los estereotipos de hombres débiles y temerosos que se acomodan al entorno han llevado a que cada vez más encontremos hombres que piensan que sencillamente pueden sentarse a esperar que las mujeres se encarguen de todo o que haya cada vez más familias en las que el hombre no juega ningún papel relevante, e incluso, está totalmente ausente. Pareciera que el hombre y su liderazgo ya no son necesarios. Pero ese no es el plan ni el diseño de Dios respecto al papel que el hombre debe desarrollar en la familia y en la sociedad
Carlos Arturo Romero Cárdenas es de nacionalidad colombiana. Se ha desempeñado como pastor y líder religioso en el país, destacado por su labor en la Iglesia Cristiana Casa sobre la Roca en la ciudad de Villavicencio.