Un día, poco antes de que se jubilara como profesor de la Universidad de los Andes en Mérida (Venezuela), el narrador, ensayista y economista Alejandro Padrón fue informado por el entonces ministro de Energía y Minas que acababa de ser nombrado embajador de Venezuela en Libia. Así comenzó una aventura de dos años que lo lanzaría a la experiencia, inédita para un académico como él, de formar parte de la diplomacia venezolana en la era Chávez. Padrón tuvo ocasión de ver en qué se parecen Libia y Venezuela, en qué consiste la actividad de un embajador de la República Bolivariana y qué clase de hombre es Muammar Gaddafi.