Resumen | En la remota isla de Ayrie nunca pasa gran cosa. Todo el mundo se conoce, los días se parecen unos a otros y el mar marca el ritmo de la vida. Para Tilda, la isla es, sencillamente, perfecta.
Y entonces, de pronto, pasa algo: un chico nuevo se muda allí. Para Albie, Ayrie es demasiado silenciosa, demasiado salvaje y está demasiado aislada. Lejos de verla perfecta, la detesta.
Tilda no se lo puede creer. ¿Cómo es posible que alguien no sea feliz entre acantilados, hogueras nocturnas, frailecillos y focas? Pues, si nada de eso le vale, le llevará a una isla misteriosa. La que los niños tienen prohibido explorar. La que está embrujada.
Lo que encontrarán allí los cambiará para siempre.
En la isla de Ayrie todo el mundo se conoce. Conocen las historias de los demás como conocen cada camino, cada colina y el ritmo de las mareas. Cuidan a los frailecillos durante el verano, y saben de los lugares más mágicos y secretos. Todo es familiar, casi nada cambia y, para Tilda, nada debería hacerlo: es hermoso, es perfecto y es su hogar.
Cuando Albie, el chico nuevo, llega a la isla, Tilda está deseando presumir de cada uno de sus rincones; él, por el contrario, solo quiere que lo deje en paz. Muy pronto ella comprende que hará falta algo más que una visita guiada y unas cuantas focas para conquistarlo. Entonces recuerda las historias sobre la vieja isla que está a solo una hora en piragua de la costa.
Eso sí, la vieja isla es una trampa mortal. El viaje hasta ella es traicionero. Las excursiones están terminantemente prohibidas. Y corre el rumor de que la habitan los fantasmas de quienes fueron abandonados allí. Pero, cuando todo lo demás ha fallado, aventurarse en ella parece la única manera de lograr que Albie vea en Ayrie lo mismo que ve ella…
Entre tormentas, secretos familiares y paisajes salvajes, Tilda tendrá que aceptar que algunas cosas cambian, aunque no quieras, y que los lazos que nos unen —esas «líneas fantasma» que atraviesan el mar y el corazón— pueden doler y sanar al mismo tiempo.
«Balen ha escrito, de nuevo, un libro maravilloso. Líneas fantasma es una novela de una belleza indómita, en la que se entretejen magistralmente la pérdida, la amistad y la capacidad sanadora de la naturaleza. Además, es divertidísima. Me ha encantado». Sarah Crossan
«Adoro este libro, una historia conmovedora y delicada sobre el verdadero significado del hogar y la comunidad. La escritura es bellísima y desborda emoción. La voz de Tilda, la protagonista, se escapa de las páginas. A los lectores jóvenes les resultará imposible no dejarse seducir por los encantos de la isla, los frailecillos, la aventura en piragua y el refugio escondido que Tilda y Albie construyen juntos. Brillante». Julia Green |