Resumen | «la maldad política es una de las grandes cuestiones intelectuales de nuestro tiempo. al intentar responder a ella, no debemos correr a la guerra o levantar las manos con resignación y desesperanza. lo primero no sólo nos tienta a implicarnos nosotros mismos en el mal, sino que exige que nos enfrentemos a éste en el campo de batalla preferido por los malhechores. lo segundo permite que el mal continúe y les dé lo que anhelan a quienes están sedientos de sangre. la maldad política no desaparecerá nunca. razón de más para que, la próxima vez, nuestra respuesta a ella sea la correcta.»con estas palabras, alan wolfe se une a una extensa nómina de pensadores –hannah arendt, reinhold niebuhr o arthur koestler– que, a lo largo del pasado siglo, hicieron del mal en la esfera política el argumento central de su obra. en la maldad política, qué es y cómo combatirla, el autor examina casos de genocidio, terrorismo, limpieza étnica y tortura, en escenarios tan diversos como oriente medio, darfur, ruanda, los balcanes, irak o irán, y analiza las contradictorias respuestas que la comunidad internacional ha dado para su resolución.michael ignatieff ha sabido sintetizar a la perfección las enseñanzas de wolfe: «la precisión moral es una precondición para la precisión política. nada se gana, y mucho se pierde si, tratando de movilizar a la opinión pública para detener una masacre, la llamamos genocidio. la magnitud del ultraje se degrada. la próxima vez, cuando digamos que viene el lobo, nadie nos creerá». |