Resumen | Hay paisajes que no se comprenden a primera vista. Este libro reúne miradas que, desde lugares y oficios distintos, recorren el territorio colombiano tomando cierta distancia: desde la altura de una montaña o el vuelo de un dron, desde las entrañas de los píxeles o desde el movimiento ciego de una máquina. Esta distancia se toma no para huir del dolor, sino para volver a él por otro camino. Cada autor ensaya un dispositivo —un pincel, una cámara, un archivo de no sonido, una ficción, un algoritmo—, y en ese ensayo algo se hace visible: las ausencias que el territorio guarda, los espectros que respiran bajo la hierba, los silencios que quedaron después del estruendo. Leerlo es aceptar esa invitación: dejar que la imagen, mediada y temblorosa, nos devuelva un país que todavía estamos aprendiendo a mirar. |