Resumen | La vida propia, sin ficciones, es
un gran insumo narrativo. Sobre
esos caminos rueda este libro.
Aquí la autora cuenta fragmentos
de su vida compuestos por igual
de elementos trascendentales y
superfluos, demostrando al paso
que lo único que se le pide a una
historia, a cualquier historia, es que
esté narrada con gracia. Todo tiene
la posibilidad de lanzarnos a ese
trance hipnótico de los cuentos
bien echados. Así pues, estos
textos misceláneos, desligados
unos de otros en sus temas, pero
unidos en la medida en que son
experiencias de quien los escribió,
muestran que la vida en efecto
puede ser un gran cuento y tiene
la capacidad de cautivar: visitas a
una sala de cuidados intensivos, el
tedio de la pandemia, un recuerdo
refundido en la niñez, un pequeño
aquelarre de amigas. |