La pregunta que guiará esta investigación no será qué es la felicidad, sino más bien qué es lo que produce, especialmente cuando se manifiesta como una promesa. Al aparecer siempre asociada a determinadas elecciones de vida y no a otras, la felicidad cumple una función pedagógica, que legitima ciertos modos “correctos” de vivir y condena aquellos que se desvían de la norma. Esta tesis, proveniente de un cúmulo de saberes feministas y queers que consideran que en algo tan íntimo como los sentimientos se expresan relaciones de poder, nos permite echar luz sobre el potencial político del malestar.