Desde los años cincuenta empezó a criticarse la idea positivista según la cual el delincuente era un ser “patológico” que había que “corregir”. La concepción marxista sobre las determinaciones sociales del delito y la de la antipsiquiatría sobre el “loco”, el estigma social, etc., produjeron una nueva criminología. Hoy, nuevos tipos de delitos (agresión a mujeres, a extranjeros, a niños, etc.) ponen de nuevo en crisis al derecho penal.