si de algo carece la verdadera fenomenología es de límites. pensar con rigor todo fenómeno es dejar que aparezca y hacer que aparezca. dejar que aparezca consiste en permitir a la intuición que cumpla con su cometido; hacer que aparezca consiste en someter el fenómeno dado a un trabajo que no se detiene en acotarlo con límites artificiales, sino en traspasar todo encasillamiento para que se manifieste más y mejor. y si quien se permite que aparezca es dios, ¿corresponderá aproximarse a él únicamente desde la teología o también podrá hacerse desde la filosofía? en el pasado se pretendió superar esta disyuntiva planteando la posibilidad de que existiera un dios de la teología y otro de la filosofía. sin embargo, después de hegel y de schelling nadie puede proponer algo semejante sin caer en el absurdo. los estudios que integran esta obra se mueven conceptual y metodológicamente entre lo filosófico y lo teológico. no pretenden afirmar lo absoluto, sino dejar que se haga presente, nombrarlo y distinguir sus modos de aparición. y si consiguen que dios aparezca y se proponga como amable, entonces el hombre podrá libremente asentir o disentir a su existencia, pero implicando la suya propia en su decisión.