el autor construye en esta obra una galería de retratos de judíos, españoles y portugueses convertidos a la fuerza al catolicismo a fines del siglo xiv y que en secreto conservaron su fe, a quienes se les conocía como marranos. de la compleja religiosidad marrana nació también la visión de un mundo menos dogmático, más complejo, más relativo y más tolerante.