La economía reciente, la que Gabriel Tarde (1843-1904) observa desde su cátedra en el Collège de France, la de la lucha de clases, la de la primera gran globalización, la de la migración masiva del género humano, la de las frenéticas innovaciones puntuadas por las grandes exposiciones universales, la del recorte de los imperios coloniales no ofrece en modo alguno el espectáculo de un advenimientro de la razón, sino, más bien, el espectáculo de pasiones de una inaudita intensidad.