Resumen | Muchas de las certezas que damos por sentadas en la vida cotidiana se ven profundamente cuestionadas por la creciente complejidad del mundo actual, marcado por fenómenos como los ?Cisnes Negros? (eventos impredecibles de alto impacto) y los ?Rinocerontes Grises? (riesgos evidentes pero ignorados), así como por la rápida evolución tecnológica, la digitalización y el poder de las redes sociales. En este contexto, los riesgos no desaparecen; por el contrario, al persistir en el tiempo pueden interactuar entre sí, generando nuevas situaciones desconocidas y difíciles de gestionar. Si estas interacciones se consolidan, dan lugar a riesgos emergentes que desafían los enfoques tradicionales. Uno de los hallazgos clave es que, en entornos caracterizados por la incertidumbre profunda, la desinformación, el desconocimiento y la complejidad, resulta imposible medir con precisión los riesgos o establecer relaciones causales claras. Por ello, los modelos predictivos basados en datos históricos pierden utilidad, y la gestión del riesgo debe replantearse radicalmente. |