Hablaba con las bestias, los peces y los pájaros alude a la leyenda según la cual el rey Salomón podía, gracias a un anillo, entender el lenguaje de los animales y ser entendido por ellos. Lorenz afirma en esta obra que dicha posibilidad pudo alcanzarla él mismo sin necesidad de ningún anillo encantado. Con esto quiere expresar que es el rigor científico el que organiza el programa de sus investigaciones. «En la Naturaleza», escribe, «la verdad supera en belleza a todo lo que puedan imaginar nuestros poetas, que son los únicos encantadores que existen.»
Nació en 1903 en Altenberg, una población cercana a Viena. Enseñó anatomía comparada y psicología animal en Viena entre 1937 y 1940, año en que pasa a ocupar la cátedra de psicología humana de la Universidad de Königsberg. Dirigió el Instit...