La autora se interroga sobre la existencia del arte femenino -que ella se propone considerar como resultado de un proceso social global- y sobre cuáles son sus características, pasando revista a las distintas formas en que se ha planteado la presencia de lo ideológico y lo social, y lo masculino y lo femenino en el arte. El examen de la obra de Frida y Diego Rivera, le sirve para ejemplificar cómo operan algunos mecanismos ideológicos dentro de la creación artística y las manifestaciones de la ideología dominante y de la lucha contra ella en la obra de arte.