¿Es verdad que Rawls carece, como dicen algunos de sus críticos , de un entendimiento de la política y se refugia en la moral? ¿Es la suya una política "fijista" que cierra precisamente el juego político, como debería darse en la democracia; una suerte de inmovilismo al servicio del "statu quo" , como sugiere Habermas? Estas son algunas de las preguntas que intenta responder este libro.