El caso del Bajo Putumayo parece desmentir la suposición de que la economía ilegal de la coca va necesariamente en contravía de la formación del Estado en el nivel local; este libro muestra cómo el boom de la economía cocalera insertó a los campesinos en la economía monetaria y los fue llevando a buscar el reconocimiento político de sus poblaciones por medio de la creación de nuevos municipios y una activa participación electoral.