Ensayando una aproximación semiótica de las pinturas rupestres muiscas –y de algunas procedentes de la alfarería y de otros soportes muebles- el autor reconstruye figuras de aves, ranas, mariposas, serpientes, maíces, tierras labradas, sumas o camellones y canales de riego, todos elementos centrados en el agua (componente clave de la cosmogonía premuisca) a partir de formas elementales geométricas, en sus diversas combinaciones de simetría y que han sido plasmadas en las rocas por los habitantes primigenios de esas tierras. Esta geometría básica formó imágenes rupestres, que guardan mensajes para el hombre moderno y que este interpreta de diversas maneras.
Bogotá, Colombia, 1953
Federmán Contreras es ya un valor y una promesa segura de la plástica colombiana. Su permanente actitud de búsqueda, su disciplina de trabajo, su inquietud intelectual, su pasión por experimentar y su innegable tal...