En busca de su nieta Rosaura, perdida hace varios años, Jeremías Andrade llega a un pueblo rezumante de ratas y neblina. La dueña del putrefacto hotel y la enana que parece acompañarla siempre, niños que juegan fútbol con balones siniestros y observan la vida desde los techos ruinosos; el carretero cuya única tarea pareciera consistir en recoger los cadáveres que se apilan noche tras noche y las «caritativas» monjas, son los personajes que convergen en esta pesadilla y esta vigilia; son seres determinados por la lejanía, por el olvido, por la niebla y la suciedad. Su deambular por el pueblo lentamente revela una verdad fantasmal, una posibilidad de encuentro y aquel lugar donde todo se pierde, un abismo por siempre abierto.
Evelio Rosero nació en Bogotá, el 20 de marzo de 1958 pero fue criado en San Juan de Pasto, ciudad andina, en el sur de Colombia, donde pasó la mayor parte de su infancia
Regresó a la capital ya adolescente; tanto sus estudios primarios...