Resumen | la disolución mediática del mundo genera un ruido ensordecedor, una equiparación generalizada de lo banal y lo dramático que anestesia las opiniones y blinda las sensibilidades. el discurso de los medios de comunicación posterga el juicio reflexivo a favor de una voz incontinente y sin contenido. y, sin embargo, esta saturación lleva a la fascinación por el silencio. kafka lo decía a su manera: ahora, las sirenas disponen de un arma todavía más fatídica que su canto: su silencio. |