Este libro es un comentario sobre la parábola del hijo pródigo, a partir de un cuadro de Rembrandt sobre el mismo tema y de la propia experiencia personal del autor. En él, Nouwen analiza tres fases de su vida espiritual a partir de esa parábola. La obra consta de tres grandes bloques, que van acompañados por un prólogo, una introducción, una conclusión y un epílogo. Cada uno de los tres grandes bloques aborda la visión de un personaje: el hijo menor, el hijo mayor y el padre.
Henri era un sacerdote ordenado y un predicador talentoso que encarnaba las incongruencias inherentes a la integración de la vida y el espíritu. Su honestidad era a la vez fascinante y desconcertante. Cuando Henri aceptó su propia fragilida...