pensar el mundo a través de lo inmundo. la etimología, como es usual, aporta su luz: in-mundo es “aquello que no tiene belleza ni, por lo tanto, razón de ser”, es lo abyecto mismo, lo que debe ser expulsado o, al menos, puesto a distancia en un lugar contenido y controlado, para que exista mundo. durante siglos, esa fue la visión antropomórfica dominante.