en los salones de billares de medellín donde juegan los muchachos, en los cafés donde hacen negocios los mayores y en las cantinas donde beben todos aguardiente, en los barrios ricos y en los barrios pobres, por dondequiera, una partida de depravados se apodera de la ciudad, hacen de ella lo que se les da la gana y al final la queman. de el fuego secreto no se salva nadie.