«la cultura occidental, en gran parte, se puede contar como el enfrentamiento entre platón y aristóteles, maestro y discípulo. [...] ambos estaban preocupados por la política, a la que consideraban la suprema ciencia práctica, la encargada de culminar las grandes aspiraciones humanas. por ello, en un momento de descrédito de la política, conviene leer a aristóteles».