El conflicto y la fascinación mutua entre Rusia y Occidente es un tema que sigue vigente en nuestros días, teniendo incluso una influencia directa en los acontecimientos más inmediatos del escenario global a principios del siglo XXI. Dostoyevski retrata de manera profunda este duelo, marcado no sólo por diferentes tradiciones, sino también por numerosos prejuicios. El libro ilumina las claves del peculiar desarrollo histórico y espiritual de Rusia que ha ido marcando y, posiblemente, radicalizando esta compleja relación. A este respecto la obra de Dostoyevski es uno de los cauces más poderosos para comprender la riqueza de un paisaje cultural y moral que se extiende hasta nuestro presente.