El cristianismo es el legado más influyente y duradero de la Antigüedad, y su surgimiento constituye la revolución más radical de la historia de Occidente. Su impacto ha dejado huella en todos los campos del desarrollo humano. Así, a pesar del creciente número de personas que abandonan esta fe, vivir en un país moderno es vivir en una sociedad cuyas tradiciones e instintos tienen profundas raíces cristianas.