La noción de dignidad humana, íntimamente asociada a la idea de naturaleza humana, despierta numerosas preguntas filosóficas y sus usos en el campo de la bioética y del bioderecho suscitan reservas justificadas. A pesar de su frecuente acercamiento con la autonomía kantiana, la invocación a la dignidad entra en conflicto tanto con las libertades individuales, como con el reconocimiento de la diversidad y el pluralismo. Pretende dársele un fundamento unívoco y universal de manera implícita dentro de una tradición en la cual numerosos filósofos, científicos y ciudadanos no se reconocen.