Resumen | El gramático y autor del diccionario, Rufino José Cuervo, falleció cuando solo se habían publicado los dos primeros volúmenes de la obra, desde la letra A hasta la D.
El Instituto Caro y Cuervo de Bogotá prosiguió el trabajo a partir de 1942 y lo finalizó en 1994. La continuación de esta obra fue posible especialmente a partir de 1950 gracias a los esfuerzos de Fernando Antonio Martínez como jefe del departamento de Lexicografía de dicho Instituto.
La redacción de los cuatro últimos tomos (V, VI, VII y VIII), trabajo finalizado en 1992, fue un gigantesco esfuerzo con el que el Instituto Caro y Cuervo logró cumplir el compromiso asumido ante el mundo hispánico de terminar el DCR como una contribución muy significativa por parte de Colombia para conmemorar el V Centenario del Descubrimiento de América.
Características
Dicho diccionario ofrece un estudio exhaustivo acerca del origen y la evolución (etimología) del significado, la sintaxis y la ortografía de cada palabra analizada. De esta manera, no se trata solamente de un diccionario gramatical y etimológico (ofrece un amplio estudio acerca del origen de cada palabra estudiada), sino que es, además, un diccionario de construcción (que expone las características de posibles combinaciones de las palabras o unidades de la lengua, o lo que es lo mismo, el conjunto de las construcciones válidas en sus usos correctos) y un inmenso estudio lexicográfico de la lengua castellana que sigue la modificación del significado de las diversas palabras analizadas. Por esta razón Cuervo se remontó hasta el romance medieval, describiendo diacrónicamente cada término a partir de ejemplos recogidos a través de la historia literaria de la lengua castellana.
Por ello también es un inmenso diccionario de autoridades y ofrece un amplio panorama de la evolución de la lengua al estudiar variantes prosódicas que ha sufrido cada término, así como los problemas ortográficos que ha presentado, ya que describe las funciones gramaticales y los usos de casi 10.000 voces, de las que realiza un estudio exhaustivo ofreciendo sus diversas acepciones. Para ello se basa en una gran cantidad de textos de los grandes literatos en lengua castellana, tanto de España como de América. Desde el siglo XII hasta nuestra época, desde Gonzalo de Berceo, Calderón de la Barca, Quevedo, Cervantes, Lope de Vega, Juan Luis de Alarcón, San Juan de la Cruz, hasta Juan Ramón Jiménez, Andrés Bello, Ignacio Aldecoa, Gabriel García Márquez (que definió al DCR como "una novela de la palabra") y otros autores contemporáneos. Estos textos que sirven de apoyo al estudio de cada término permiten que dicha obra sea también un diccionario de citas y de autoridades clasificadas cronológicamente. (En la edición en CD-ROM de dicha obra hay una lista completa de los diferentes autores y textos citados).
Así, pues, en resumen, se trata de un vasto diccionario gramatical, semántico, sintáctico, etimológico, de citas y de autoridades. |