Cayo Plinio Segundo reflexionaba sobre “las inquietudes que tenían los regidores de las ciudades en embellecerlas con estatuas y templos por el beneficio de la afluencia de personas”, en una referencia al poder de atracción que las grandes obras arquitectónicas tenían. La producción de conjuntos arquitectónicos edificados exigía de multitud de personas coordinadas para su construcción, y del material con que fueron concebidos: la piedra. El Camino de Santiago nos ofrece la oportunidad, a través del análisis de su patrimonio construido, de entender cómo actuó el tiempo sobre la superficie de las piedras y a alcanzar una visión sobre las relaciones entre los edificaciones y su entorno.
Doctor y licenciado en Geología por la Universidad de Oviedo y máster en Recursos Geológicos y Geotecnia por esta misma universidad. En la actualidad desarrolla su labor de investigación en el Instituto Geológico y Minero de España. Especia...