Las voces de los últimos hablantes de muchas lenguas se están silenciando y no podrán escucharse de nuevo. La desaparición de ideas que enfrentamos en la actualidad no tiene paralelo en la historia, y dado que la mayoría de las lenguas del mundo todavía no han sido escritas, no se sabe con exactitud qué es lo que nos arriesgamos a perder. Esta obra explora una diminuta fracción del amplio conocimiento que pronto va a desaparecer. Los lingüistas procuran dejar registro de las lenguas en peligro, mientras que unas cuantas comunidades nativas se esfuerzan por revivirlas. Puede que los últimos hablantes que han compartido su saber con otros logren que sus ideas persistan un poco más.