En este brillante análisis de la desigualdad del mundo presente, Spivak persigue y deconstruye, en los textos canónicos de la cultura occidental, la «violencia epistémica» del colonialismo y del imperialismo europeos, mediante la cual Occidente ha construido un ideal universal para enmascarar las estrategias de explotación y dominación que han hecho posible su hegemonía en la modernidad. Partiendo de la figura del «informante nativo», la autora sugiere la emergencia de un nuevo híbrido metropolitano y poscolonial, que sigue hablando en nombre de los subalternos para construir nuevas formas de hegemonía política y cultural.