Creyentes y creencias religiosas han cumplido una actividad esencial en el ser humano: mantener la esperanza y la certeza acerca de la existencia de un ser superior a él que lo trascienda. Este sentimiento, que se traduce en formas de pensamiento y acción, tiene manifestaciones que no solo se expresan a nivel individual, sino siempre de carácter colectivo. Analistas de todos los campos del conocimiento acerca de lo humano han propuesto teorías explicativas sobre los mismos, donde recalcan sus manifestaciones e impacto o rechazan la posibilidad de su existencia y minimizan su importancia. En cualquiera de estas posibilidades no se puede negar simplemente su existencia como fenómeno social.