Resumen | Volcado de lleno en su trabajo, con la paciente dedicación del filólogo y con un compromiso intelectual que fue siempre más allá de la publicación y de la vanidad satisfecha, Antonio Alatorre no cesaba de trabajar sus textos: añadiendo, cortando, enmendando, actualizando, retocando el estilo. En algún artículo, publicado en laNueva Revista de Filología Hispánica, anotó a mano, al lado de una nota de pie de página, comentándola: “Perdí una buena oportunidad de quedarme callado” |