La isla de Villings es el escenario donde se desarrolla la novela de Adolfo Bioy Casares -La invención de Morel-, en la que el protagonista se enamora de una mujer que en realidad no existe y decide formar parte del juego para vivir eternamente a su lado. Como en un juego de espejos enfrentados, los poemas de Álvaro Carbonell buscan todo lo contrario: hacer que el sujeto poético huya de la isla de la comodidad y renuncie a la promesa de una eternidad que sabe inexistente. El poeta huye de sí mismo para alejarse de sus propios miedos y deja en el lector el recuerdo de unos versos vibrantes que conforman un excepcional primer libro, un magnífico debut literario.