alberto royo lleva ya unos años librando la batalla contra la dictadura de la ignorancia y defendiendo una educación sensata, necesaria para todos, pero imprescindible para los más desfavorecidos. recurriendo, como en sus anteriores libros, a la ironía y el sentido del humor, tampoco en este breviario antipedagogista elude aquellas cuestiones que siempre han levantado ampollas entre los líderes y seguidores de la pedagogía mainstream. citando a montaigne, declara royo que «no hay victoria posible cuando esta no pone término a la guerra». y en esa lid se encuentra, convencido de que vale la pena dar la batalla y seguro de la nobleza de su causa.