Resumen | En su madurez, Marco Tulio Cicerón (Arpino, 106-Formia, 43 a. C.) pensó que el mayor servicio la República podría ser convencer a sus conciudadanos de que la paz y la concordia ciudadana sólo se conseguirían con la práctica de las virtudes romanas a la antigua usanza. A este objetivo dedicó sus grandes tratados. En medio de la actividad casi febril que da origen al De officiis, escribe este pequeño tratado, que tituló Laelius de amicitia. Lo escribe pensando que el bien de la patria y la felicidad de los ciudadanos debían basarse sobre los principios de la amistad, que «no es otra cosa sino un común sentir en las cosas divinas y humanas, junto con una benevolencia llena de amor». |