Épocas como éstas en las
que nos dejamos confundir, donde el miedo a expresar nuestra propia
individualidad se agranda y fácilmente optamos por que otros nos digan qué
hacer, qué pensar, sin estar convencidos, aún sintiéndonos incómodos
con esa especie de" otro" superpuesto en nosotros mismos, donde
eres por el título que lograste conseguir y por el que puedes alcanzar un
lugar en la "sociedad", donde personas y conocimientos son fácilmente
descartables o considerados obsoletos porque no responden a criterios de
eficiencia, siendo la velocidad y el monto de la ganancia lo importante.
Es, entonces, la LIBRERÍA uno de esos pocos espacios que quedan
para que cada uno ejerza su derecho a elegir .
Lograr que la LIBRERÍA se
convierta en un espacio atractivo y de disfrute, que la LIBRERÍA también
sea una alternativa para visitar cuando se programe el empleo del tiempo
libre. Mirar libros, hojear y ojearlos, hacer lecturas saltadas, ponerse
en contacto con infinidad de conocimientos y puntos de vista, disfrutar el
libro en sus formas, diseños e ilustraciones puede ser en una manera de
"pasarla rico" .
Si empezamos a dejar una
huella en la memoria de los niños, y que esa huella este relacionada con
algo agradable, juguetón, interesante, curioso, ese es el objetivo de
desarrollar el programa "LA LIBRERÍA: UN ESPACIO PARA
DESCUBRIR".
En principio, se trabajará
con colegios de todos los estratos sociales y con niños cuyas edades
oscilan entre los 5 y 9 años.
Todo comienza antes de
llegar a la LIBRERÍA, cuando de acuerdo con unas pautas, muy
flexibles, que se deben formalizar, el maestro genera una expectativa a
sus estudiantes acerca de una salida a un sitio que probablemente no han
visitado. Despojar la propuesta de toda intención académica en términos
de calificación y obligación. Qué el aprender a ir a una LIBRERÍA sea
asimilado para transformarse en un actitud espontánea que no genere
miedos e inseguridades, sino, más bien, intriga, curiosidad, novedad,
deseo de exploración.
Despojar la LIBRERÍA
de una serie de ideas preconcebidas de solemnidad, acartonamientos y
exigencias intelectuales y transformarla en un espacio de libertad donde búsquedas,
encuentros, desencuentros y nuevas ilusiones tengan cabida; todo movido
por un interés genuino, una manera de concebir el mundo y haciendo uso
del propio criterio .
Descubrir la LIBRERÍA
es abrir un horizonte más amplio en nuestras vidas y darnos cuenta que
nada nos es indiferente y todo nos atañe.
Elegir preguntas y
respuestas hacen parte de nuestra posibilidad de ser libres.
LA LIBRERÍA UN ESPACIO PARA
QUE AFLORE EL DESARROLLO DE LA
CAPACIDAD CREADORA INFANTIL
Raquel Coifman Cuperman
Colegio Colombo Hebreo
Bogotá, junio 2002
"Lo
que habéis aprendido escuchando las palabras de otros lo olvidáis rápidamente.
Lo
que habéis aprendido con la totalidad de vuestro cuerpo, lo recordaréis
toda vuestra vida. “
" Funashoki Gishin
(citado por Faulliot, 1988, página 139)
La aproximación a la
Librería posibilita ampliar el mundo para comprenderlo como un todo donde
en cada una de sus partes se puede abonar al desarrollo integral del ser.
En este sentido, los niños vivencian una alternativa que les permite
contemplar a la librería como una prolongación del aula sin puertas
donde el conocimiento se obtiene lejos del pizarrón y del pupitre y se
traslada a la cotidianidad ya unos espacios que durante toda su vida les
estarán siempre cerca, abiertos y disponibles.
La gran virtud de la
actividad es el aporte al desarrollo de la capacidad creadora de los niños.
Ésta y la recursividad son finalmente las que les permiten al joven del
presente acercarse al descubrimiento de su mundo, de su ser ya la plena
potencialidad que puede llegar a desarrollar.
La creatividad en si
consiste en buscar nuevas alternativas a las diferentes situaciones. No es
un término fácil de definir puesto que en él intervienen muchas
variables y conceptos. Algunos se arriesgan a definirlo como un
comportamiento constructivo positivo, mientras que otros dicen que se
refiere a la aptitud de concebir ideas nuevas o de ver nuevas relaciones
entre las cosas.
1
Pero en general, la creatividad tiene que ver con muchas capacidades del
ser entre las cuales sobresalen: la curiosidad, la imaginación, el
descubrimiento, la invención, la flexibilidad y fluidez del pensamiento,
y la elaboración mental. En últimas, su propósito es permitir mayor
capacidad de razonamiento e impulsar el desarrollo de otras aptitudes.
Es creativa una mente
cuando, haciendo preguntas, descubre problemas donde los otros descubren
respuestas satisfactorias; donde rechaza lo codificado y vuelve a
manipular objetos sin dejarse inhibir por el conformismo. 2Varios
factores intervienen en los procesos de formación de la creatividad. De
todos ellos, en esté caso, los factores ambientales adquieren un valor
preponderante puesto que el contexto en mención (una librería) no es un
espacio convencional para tal, pero precisamente por eso es tan viable la
oportunidad, porque permite encontrar un lugar y momento donde confluyen
todas las características ideales. La creatividad no es una materia
esencial del currículo escolar, puesto que se fomenta desde todas y cada
una de las áreas, pero continuamente se deben buscar actividades que la
propicien y la librería permite las condiciones óptimas .en todo
sentido.
Normalmente, el desarrollo
de ésta es un proceso intrínseco (el niño descubre sólo sus propias
capacidades ). Bajo el esquema de trabajo planteado, esto sucede en la
librería, puesto que ellos encuentran la manera de ubicarse, de encontrar
el material que requieren y de hallar el método propio para hacer de la
librería un espacio útil y provechoso. La inquietud surge de ellos y son
ellos quienes buscan la manera de satisfacer su propia curiosidad.
En este proceso de formación
hay varios pasos que se plasman de manera clara en la actividad. El
primero es el reconocimiento de un problema que en la librería se observa
en dudas como "¿qué puedo hacer acá?", "¿para qué me
sirve este espacio?". El segundo es una reunión de experiencias
pasadas o previas donde los niños reflexionan acerca de visitas
anteriores a espacios similares (librerías o bibliotecas), comparan los
materiales y la organización, definen y valoran su actuar y
comportamiento de acuerdo a las normas del sitio y argumentan las
posibilidades allí ofrecidas. El último paso es la resolución y
evaluación del éxito donde definen su apreciación y utilización de la
librería como tal, donde aclaran su rechazo o agrado para volver a buscar
el espacio.
Los niños llegan a
la escuela como gente integrada, con pensamientos y sentimientos, palabras
e imágenes, ideas y fantasías. Muestran una intensa curiosidad respecto
al mundo. Son científicos, artistas, músicos, historiadores, bailarinas,
atletas, narradores de cuentos y matemáticos.3 Pero a
veces, se les frenan esos impulsos y las exigencias académicas acaban por
frustrar tempranamente a todos esos profesionales. El reto de los
educadores es utilizar esa riqueza que ellos aportan, para hacerla vivir
constantemente y aflorar en el futuro.
El niño de por si tiene
una necesidad interna de saber que lo lleva a buscar y seleccionar en
forma activa el medio que lo rodea. 4 En la librería ésta
y la curiosidad corren a sus anchas para colmarse y rebosarse sin límites.
Por naturaleza los niños
son creativos, curiosos, quieren investigar, descubrir y aun interrogar y
explorar. Los maestros y adultos deben buscar ofrecerles diferentes
alternativas, materiales y experiencias para permitirles tener más
opciones para ser más recursivos y más elementos para ser más
creativos. Hoy en día, y en especial en Colombia los espacios limitados,
la inseguridad, la falta de disfrute al aire libre, y el uso excesivo del
televisor, del computador y de los video juegos limitan las experiencias
que los niños puedan tener. Sin embargo, el poder tener la oportunidad de
abrirles espacios, de mostrarles nuevas alternativas, de ofrecerles
variadas y novedosas vivencias favorece el desarrollo de su ser integral y
forja canales y puentes que el día de mañana como hombres adultos, sabrán
atravesar y aprovechar.
La creatividad no puede
verse solo en relación a aquellas actividades expresivas que le permiten
al ser manifestarse de manera original o diferente, sino que tiene que
verse en otra dimensión, en una concepción de vida, en una forma de
aproximarse y acercarse a todas las experiencias y oportunidades que
rodean al niño. Por ende, es importante darle a los niños la oportunidad
de conocer su mundo y los espacios abiertos que a él le permiten libertad
y descubrimiento. Todos los seres que tocan el mundo de los niños (el
padre, el entrenador, el tendero, el librero, etc ) se convierten en
maestros en algún momento porque aún en los contactos más triviales con
ellos, pueden mostrar y ayudar a desarrollar en la mente infantil los hábitos
de la creación, de la imaginación, de la búsqueda constante de mejoría
y superación, la mejor utilización del medio y de recursos para que en
el futuro los adultos del mañana aprovechen, respeten y conozcan al mundo
de manera que el presente ni siquiera contempla.
La cuidad como tal es un
aula inmensa. Los estudiantes y sus maestros aprenden de los museos, las
calles, las bibliotecas, las librerías, los parques y de los sitios de
interés. Trascender del aula, de la tiza y del tablero y brindar nuevos
espacios, aún aquellos no reconocidos como netamente pedagógicos, es
fluir con la capacidad y necesidad interna del ser humano. Interactuar con
los medios y espacios que conforman la sociedad en que se vive, es
permitir el desarrollo armónico y gozoso de una convivencia más
solidaria, respetuosa y autónoma.